El planteamiento me parece bien, hacerlo más condensado y práctico tiene mucho sentido. Muchas veces el problema no es la falta de contenido, sino precisamente lo contrario: exceso de información y si el objetivo es que sea práctico, reducir de 50 lecciones a 13 puede me parece un cambio acertado. Como también lo de acortar el tiempo. Tres meses, bien estructurados, obligan a implicarse de otra manera. Respecto a las dos modalidades, pues es coherente hacer esa diferenciación. El acceso al contenido por un lado, y el acompañamiento por otro. Está claro que el verdadero valor estará en ese acompañamiento, especialmente si el enfoque es práctico. En cuanto al precio, pues es por la aplicación en el día a día y no solo teoría. Como grupo piloto, creo que tenemos una buena oportunidad para aportar feedback real sobre lo que funciona y lo que no.