Una persona que no tiene claridad interna, inevitablemente transmite esa misma confusión en sus vínculos. Y esto no se justifica, porque si alguien no sabe lo que quiere, no debería usar, confundir, ilusionar o retener a una persona amorosamente. Sin embargo, las personas que sí saben lo que quieren, tienen claro lo que buscan amorosamente y tienen claridad sobre quiénes son, sobre lo que quieren para su futuro y sobre el tipo de relación que desean construir. Por ende, no te están confundiendo, reteniendo ni jugando contigo. Si no quieren algo o no les gustas lo suficiente para una relación, te lo dicen. Y si sí lo quieren, también te lo dicen. Son directas, honestas y responsables afectivamente. No tienen tiempo para perder y tampoco quieren hacerte perder tu tiempo, porque una vez más, no les interesa jugar, les interesa construir. Por eso, que alguien no sepa lo que quiere contigo no habla de que no seas suficiente. Habla de su falta de claridad o dirección personal y de lo pérdido que está en su vida.