En una floristería, la rentabilidad no empieza en la venta, empieza mucho antes. Empieza cuando: - Las flores se hidratan correctamente. - Se respetan temperaturas, cortes y tiempos. - Se limpia, se ordena y se observa el producto cada día. - Se trabaja con atención, no con prisas. Un empleado puede ser muy simpático, muy rápido o vender mucho…pero si no cuida las flores, el negocio pierde dinero. 👉 Flores mal cuidadas = mermas👉 Mermas = menos margen👉 Menos margen = más presión para todos En un negocio floral sano: - El cuidado del producto es parte del rendimiento, no una tarea secundaria. - La responsabilidad no es solo “hacer ramos”, es proteger el valor de lo que vendemos. - Un buen profesional floral entiende que cada tallo cuenta.