Terminar esta primera asignación me costó muchísimo, ya que te exige contestar en automático. Sin embargo, entendí el propósito: esto refleja exactamente la regla número tres del protocolo BPEI, la cual dicta que "siempre es una llamada tras otra, elimina el tiempo para pensar". Darnos espacios solo permite que nuestro cerebro invente excusas para sacarnos de la actividad y evitar el dolor. Repasar estas sesiones me dio grandes "cachetadas virtuales". Me llevo la lección más importante: el éxito en ventas se define por "tu capacidad para soportar la incomodidad de la prospección diaria". Somos mucho más capaces de lo que creemos. ¡A salir de la zona de confort y seguir construyendo el músculo telefónico!