Gracas por los saludos. Sabes, en este proceso que la Iglesia veo aires de cambio, siento que está dando respuestas a el llamado a dar testimonio Amor. Mostrando al mundo que se podemos caminar juntos en salida al encuentro de los que sentados al borde del camino, sobreviven en una vida estática, sin cambios, ciegos a muchas cosas, esperando. Cómodos con su mano extendida, esperando lo que los otros deben, por obligación, proveerles… Frente a ellos debemos no solo ayudarlos, sino principalmente mostrarles que ellos pueden y deben tambien buscar reforzar su propia identidad y dignidad. Durante este tiempo he escuchado muchas bellas propuestas en este camino sinodal, que en mi parroquia hemos estado trabajando. La que siempre más me ha gustado es la de la Escucha. Entiendo que Dios nos doto de dos oídos y una sola boca… ello es muy significativo, no? Deberíamos aprender a “Escuchar” más de lo que nos gusta hablar… Hay cosas que son difíciles de cambiar, cuesta a veces lograr que algunos hermanos abran su corazón hacia el prójimo (próximo, cercano), a veces se muestran muy preocupados por cosas vanas y se nos escapan las mas necesarias. Veo por ejemplo que dentro del territorio parroquial al que pertenezco, viven muchos ancianos que viven solos y sobreviven una vida de soledad y abandono. Urge la necesidad de priorizar y abrirnos al necesitado cercano, no tanto por los que están lejos, no vemos y con minucias nos tranquiliza la conciencia… Creo que este sínodo es una nueva expresión o signo actual del Espíritu Santo que nos llevará a reflexionar y a realizar muchos cambios de fondo que no solo dependen totalmente de la Jerarquía de la Iglesia, sino que es responsabilidad de cada laico en particular que debe encontrar su lugar en este peregrinar a la casa del Padre en el que estamos todos marchando. “El lugar del laico es en el mundo, transformando las realidades, amando como Jesús nos amó y dejando un testimonio de santidad…” el que tenga oídos que oiga. Les envio un fuerte abrazo y mi humilde bendición.