No hagas que tu web sea como la de Homer Simpson
No hagas que tu web sea como la de Homer Simpson. Si sabes a qué web me refiero, ya sabes por dónde voy. Y si no, te lo explico rápido: una web con colores imposibles, textos que se mueven, gifs por todos lados, tipografías distintas en cada párrafo y cero claridad. La famosa web de Homer Simpson (te dejo el trozo del episodio donde sale) es un ejemplo exagerado, sí, pero no tan alejado de muchas webs reales que me encuentro a diario. Webs que no están rotas técnicamente… pero que no hay quien las entienda. El problema no es WordPress (casi nunca) WordPress permite hacer muchísimas cosas.Demasiadas, diría yo. Animaciones, sliders, efectos al hacer scroll, vídeos, popups, contadores, iconos, sombras, degradados… todo está a un clic de distancia. ¿El problema? Que tener opciones no significa que haya que usarlas todas. Cuando una web parece un catálogo de “mira todo lo que sé hacer”, suele pasar algo curioso: el visitante no sabe qué hacer. Cuando tu web grita, la gente se va Una web como la de Homer Simpson tiene un efecto inmediato: - no sabes dónde mirar - no sabes qué es importante - no sabes qué te están ofreciendo Y cuando el cerebro tiene que esforzarse demasiado, hace lo más sensato: cerrar la pestaña. Esto no va de gustos personales. Va de que una web debería: - guiar - ordenar - facilitar No marear. El error más habitual (y muy humano) Este es un clásico: “Ya que puedo hacerlo, lo pongo.” - Ya que puedo animar el título, lo animo - Ya que puedo meter un slider, lo meto - Ya que puedo usar cinco colores, los uso - Ya que tengo este plugin, lo activo Y sin darte cuenta, tu web empieza a parecer más un experimento que una herramienta. No porque esté mal hecha, sino porque no tiene criterio. Una web no está para entretenerte a ti Esto lo digo muchas veces y no siempre gusta, pero es así: Tu web no está para que tú disfrutes montándola. Está para que la otra persona entienda en segundos: - quién eres - qué haces - y qué puede hacer ahí