Soy la reina de los sueños de la mitad del planeta, de la otra es el poeta si es que acaso tienen dueños. Pañuelo, andén, el averno, se ventilan cada noche, confesionario fantoche paradisíaco infierno. Cien hilos, percal, satén me acordonan confundidos, a veces tocan ronquidos a veces toca desdén. Soy país de sus latidos y volcán de sus jadeos, filo de sus devaneos y pastor de doloridos. Me empapan besos y gritos temblando con pasos lentos, deseos que son tormentos entrelazados con mitos. En mí llora el que no llora cantando en oro y espera, desasosiego y quimera de madrugada, a deshora.