La humildad protege; el orgullo cobra factura Prov. 11:2 En la vida profesional y financiera, el orgullo suele ser un riesgo silencioso. Cuando una persona se cree autosuficiente, deja de escuchar, de aprender y de corregir a tiempo. Esa actitud aumenta la probabilidad de errores que, tarde o temprano, terminan costando reputación, dinero u oportunidades. La humildad, en cambio, funciona como un sistema de protección. Mantiene la mente abierta, facilita el aprendizaje y permite ajustar decisiones antes de que se conviertan en problemas mayores. En los negocios y en las finanzas personales, reconocer límites y buscar consejo no debilita; fortalece el criterio y la estabilidad. El crecimiento sostenible camina de la mano de quienes saben que siempre hay algo más por aprender. 🔹 ACCIONES • Identifica si el orgullo te está impidiendo escuchar o corregir a tiempo. • Busca retroalimentación antes de tomar decisiones importantes. • Recuerda: la humildad no te resta valor, mejora tus decisiones. Con aprecio, Abraham Fuga