Ruptura de la ilusión civilizatoria y transición contemporánea desde Jung Dr. José Manuel Bezanilla Introducción El texto presenta una reflexión en torno a “La ilusión civilizatoria”, esa autodefinición metodológica es importante: se trata de un espacio de elaboración simbólica y crítica. En ese sentido, propongo traducir a la llamada ilusión civilizatoria para leerla como la creencia de que las promesas centrales de la modernidad tardía —orden, progreso, control, crecimiento ilimitado y superioridad racional— seguirían sosteniéndose pese a la evidencia acumulada de desestructuración ecológica, política y subjetiva. Esta formulación no equivale a afirmar un “colapso” total e inmediato, ni a convertir una metáfora clínica en una ley histórica. Más bien, designa una fractura de legitimidad: los sistemas que organizaron el sentido moderno ya no logran integrar las contradicciones que ellos mismos producen. El cambio climático antropogénico ha sido atribuido de forma inequívoca a la actividad humana por el IPCC; 2024 fue confirmado como el año más cálido registrado y el primero en superar el umbral de 1.5 °C por encima del nivel preindustrial como promedio anual; y el marco de límites planetarios informó seis transgresiones en 2023, a las que evaluaciones posteriores añadieron la acidificación oceánica en 2025. En paralelo, informes recientes sobre democracia, desigualdad, gasto militar y desplazamiento forzado muestran que la crisis no es sólo ecológica, sino también institucional, económica, cultural y humana. Por ello, el problema no puede pensarse únicamente en el registro de la psicopatología individual. La noción de transición civilizatoria exige una psicología de la cultura, de las instituciones y de la imaginación colectiva. Aquí Jung recupera relevancia porque, en textos reunidos en el tomo 10 de su Obra Completa “Civilización en transición” abordó explícitamente la relación entre el individuo y la sociedad de masas, así como las irrupciones colectivas de fuerzas irracionales en momentos de crisis histórica. Hoy, sin embargo, ese marco debe ampliarse con investigación sobre la Tierra como sistema, justicia planetaria, colonialidad del poder, género y mediación algorítmica.