Cambia reprimendas por recuerdos
A veces los mayores creen que educar es corregirme todo el día. Pero yo no necesito que me arreglen. Necesito que me recuerden cosas. Como que no soy mala cuando me equivoco. Que no me porto “regular” para fastidiar. Que todavía estoy aprendiendo a ser persona. A veces hago cosas que no entiendes. O repito justo lo que me dijiste que no hiciera. Y parece que no escucho. Pero sí escucho… solo que mi cuerpo va más rápido que mi cabeza. Cuando me miras como si yo fuera el problema, me hago pequeña por dentro. Pero cuando me recuerdas que soy una niña en construcción, me siento capaz otra vez. No necesito castigos largos ni palabras grandes. Necesito que respires antes de hablarme. Que recuerdes que yo no tengo tu autocontrol. Que no confíes en el miedo para enseñarme, porque el miedo no enseña… solo tapa. Cuando tú te regulas, yo aprendo a regularme. Cuando tú confías en el proceso, yo descanso. Cuando te dices a ti mismo “esto es desarrollo, no desobediencia”, todo cambia. La disciplina que más me ayuda no grita. No amenaza. No humilla. La que me ayuda es la que me dice sin palabras: “Estoy contigo mientras aprendes”. 💬 Si esto te ha resonado, dime en comentarios: ¿qué recordatorio te vendría bien tener más presente en tu día a día? 🌱 En la comunidad Desde su mirada entrenamos justo eso: mirar el comportamiento infantil sin lupa punitiva y acompañar desde la calma, incluso en los días difíciles. #crianzaconsciente #disciplinarespetuosa #educaciónemocional #acompañarconcalma #miradainfantil