Les platico que ayer fue un día mejor, aunque por alguna razón algo me pasó en el ojo izquierdo y una venita se rompió dentro, así que tenía una gran mancha roja en él… el médico dijo que había resequedad y las venas del ojo se ponen sensibles a la resequedad así que quizá sin darme cuenta me tallé el ojo y lo dañe. El médico dijo que estaría así por varias semanas e irá luego cambiando de color hasta quitarse y puso un límite de 80 días… creo que en otra ocasión me habría estado sintiendo triste por verme así, pero esta vez fue diferente, lo tomé con humor y algo dentro mío dijo “nooo, esto se resolverá mucho antes… lo sé” . El día pasó, con un poquito de dolor en el ojo al final, hice mi sesión de la noche y dormí, hoy, al despertar puse mi sesión del día, y esto fue lo que pasó: Ha sido bello, me siento en paz, si, mucho, mi cabeza más despejada, mi corazón y mi respiración se alinearon sin esfuerzo al ritmo que establece la sesión, mi cuerpo quedó en una especie de ¿vibración? Con una sensación de hormigueo, soltura… me di cuenta que mi lengua y mi boca ya no están tensos o por lo menos como el día 1…. Hoy ya no fue suspiro a media sesión, si no una necesidad de respirar profundo y soltar más. Finalmente, quedó resonando en mi mente la última palabra de la última frase… “dicha”, y terminé sintiendo “bendición”. Me quité luego los audífonos y decidí disfrutar unos minutos del eco de esa palabra en mi cabeza hasta que llegó el silencio. Posteriormente me levanté de la cama, me vi en el espejo y ¿qué creen?… mi ojo ya no está tan rojo, es como si se hubiera reabsorbido lentamente la sangre durante la noche… ahora se pueden ver partes blancas detrás de la mancha…. Solo pude pensar, “mi cuerpo responde rápido y va a sanar ya”. Hoy, si me quedo con esto… el ruido mental bajando, la dicha en mi y la delicia de encontrarme de nuevo abrazada del silencio que tiene tantos espacios para sentir esperanza y que da un montón de paz. 💕