Buenas tardes queridos estoicos, Comparto mi primera reflexión al hilo del discurso que dio ayer Sara Carbonero en la gala de los premios Elle. En este discurso habla abiertamente sobre las emociones relativas al cáncer, y lo hace de forma realista sin edulcorar un proceso realmente duro, y sin aludir a referencias bélicas tan manidas de batallas, héroes, vencedores y vencidos. Conecto perfectamente con lo que describe Sara, ya que transité ese duro camino en 2006. Esos 8 minutos de discurso, dan para infinidad de profundos debates, tan profundos como el dolor intenso que experimenta la persona que enferma y sus allegados. La reflexión que quiero hacer es sobre el empeño por ocultar el dolor y la adversidad que tiene esta sociedad adicta a la dopamina y a la “falsa positividad”. A los enfermos de cáncer nos asigna el rol de héroes que están por encima del bien y del mal, quitándonos con ello el derecho a estar jodidos, a sentir y expresar nuestra tristeza, miedo y ansiedad o cualquier otra emoción catalogada de negativa. Nos pretende relegar al papel de calvitos sonrientes con peluca o pañuelo, para no tener que mirar cara a cara el lado más duro e incómodo de la enfermedad. Y lo mismo que hace con nosotros, lo hace con cualquier cosa que huela a dolor o adversidad. Mi reflexión es que esa pretensión de obviar el sufrimiento supone un retroceso en una sociedad que se jacta de ser avanzada. Estoy convencida de que, de esas visiones tan sesgadas de lo que es el camino vital, viene la profunda insatisfacción e infelicidad que experimentan millones de personas en la actualidad. El estoico Seneca dijo: "Ninguna persona es más infeliz que aquella para quien la adversidad es indiferente; pues esa persona nunca tendrá la oportunidad de probarse a sí misma." ¿Qué pensáis? Con cariño os abrazo, Noelia.