Domingo 24 de de mayo (presencia absoluta)
Soberanos💜 Hoy elevamos la frecuencia a lo más alto de nuestra arquitectura. Abrimos el loto de los mil pétalos, el Chakra Corona (Sahasrara), nos bañamos en el color violeta de la transmutación y abrimos el canal de nuestra glándula pineal. Hoy nos rendimos ante la inmensidad de la Ley de la Potencialidad Pura. Hoy quiero ir profundo. Y es normal que en esta época la profundidad incomode. Vivimos en un mundo saturado de información, pero al mismo tiempo estamos atravesando la era suprema de la desconexión total. La inercia del holograma, con su ruido y sus estímulos de evasión, nos empuja hacia la ilusión de la separación. Nos quieren hacer creer que no necesitamos a nadie, que ser máquinas autónomas y aisladas es el objetivo. Por eso, hoy en día es un privilegio sagrado encontrar lugares y personas con quienes poder sostener conversaciones profundas, honestas, presentes y genuinas. Espacios donde la palabra no busca generar debate, sino que nos lleva directo a la comunión. Esta conexión infinita que nos da la potencialidad pura tiene un efecto colateral hermoso: la capacidad de fundirnos y sentirnos a través del otro. Esta semana lo he vivido en la carne. He sentido a la distancia cómo se ha quebrado mi hermano del alma y he sentido ese dolor como propio. Y aquí viene una revelación que me dejó desarmado: yo, que suelo ser el de los consejos, el de la palabra precisa, el que confronta, el de la crudeza que te sacude y te dice la verdad en la cara... esta vez me quedé sin nada para decir. No había discursos. Lo único que me salió del pecho fue: "Si quieres, te llamo y lloramos juntos". Y en esa rendición comprendí algo vital. Nos han enseñado a huir de la tristeza, pero en el dolor hay una congregación y una unión tan bella como en la felicidad, el placer o el éxtasis. Ambos polos (el gozo y la ruptura) nos exigen abrazos, ambos nos exigen silencios compartidos o un torrente de palabras. En el fondo del dolor profundo también habita la Ley de la Potencialidad Pura, porque nos desnuda y nos unifica.