Estuve a punto de contestar "incomprendido", pero analizando mi corazón, me decanté por la no satisfacción con lo sucedido, contando con la enorme riqueza de lo ya sucedido (mesas redondas, escucha, diálogo, silencio, compartir...). Volteo hacia México, mi país, y me da tristeza. En la mayoría de las diócesis, no se llevó a cabo el proceso y, donde se llevó, los menores de 35 años no fueron ni siquiera consultados (ver el informe del episcopado mexicano). Si como México, otras naciones frenan el proceso, me cuesta mucho trabajo alentar mi esperanza de un caminar hacia adelante. Es México, el país donde vive uno de los cardenales que se ha manifestado en duda sobre lo que el Papa ha dicho, e incluso no ha aceptado la respuesta de Francisco. Un país donde la formación en los seminarios, hacia una pastoral renovada, sinodal, aún deja mucho que desear. Mi Superior General, fue parte de los hombres y mujeres sinodales, un hombre bueno, inteligente y bastante conservador. "Los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle", ha expresado Francisco en su último mutuo propio para reforma de la Academia Teológica... a penas hace 5 días... La pastoral ilumine esta reflexión, los pies polvorientos de los pastores (no sólo curas, obispos...), pongan "rodillos" al "elefante" eclesial. Que el Evangelio, aunque lleve cruz y nos siga asustando ser confrontados por una mujer en "el patio", sea motor.... la palabra brota con fuerza... ESPERANZA!!