Es el plato. Le está molestando los bigotes. Los bigotes no son pelos: son órganos sensoriales, con terminaciones nerviosas en la base. Cuando el gato mete la cara en un plato hondo y angosto, los bigotes rozan las paredes todo el tiempo que come. Es molestia real, no capricho. Cómo se arregla en cinco minutos: - Plato chato y ancho, tipo plato de postre. - Cerámica o acero. El plástico retiene olor y le puede irritar el mentón. - Que el borde no le toque los bigotes cuando come del centro. - Lejos de la pared, para que vea alrededor mientras come. - Separado del bebedero, y nunca cerca del arenero. - Lavado todos los días: el olor viejo también genera rechazo. Un gato que "no quiere comer" muchas veces es un gato al que comer le incomoda. Esto que acabás de aprender tiene nombre: es entender qué te dice tu gato sin que te hable. Es el primer paso de cuatro. En breve voy a lanzar un curso de neofobia aliementaria!