Es una propuesta bastante interesante, aunque creo que el papel del actor tiende a reducirse en este tipo de producciones. Se puede comparar este fenómeno con lo que ya ocurre en el cine : las películas que más apuestan por los efectos especiales suelen adolecer de un juego actoral menos convincente, o al menos los actores no siempre tienen la oportunidad de expresar plenamente su talento. En mi opinión, este tipo de espectáculo sería una buena experiencia para probar algo nuevo. Sin embargo, en sí mismo, veo esta tendencia como sintomática de cierta carencia, ya sea en el plano dramatúrgico o teatral – un poco como en el cine, donde los efectos visuales a veces vienen a compensar la incapacidad de una película para transmitir algo únicamente a través del trabajo actoral o de la puesta en escena. No obstante, creo que este tipo de obra encontrará sin duda su público, especialmente entre los niños o las personas en busca de nuevas sensaciones. También lo veo como una estrategia de marketing astuta – algo parecido a lo que hizo el Circo del Soleil al combinar teatro y circo para diferenciarse de la competencia y captar cuotas de mercado. En este caso, esta clase de espectáculo podría atraer potencialmente a público de conciertos, cine, teatro e incluso parques de atracciones. Por todo ello, diría que tiene un futuro brillante – sin necesidad de añadir que, además, podrían cobrar más por cada entrada, ya que los efectos justificarían sin duda un aumento de precios.