1. HABLA LENTO, COMO HOMBRE. Los que no tienen labia hablan rápido, nerviosos, atropellados. Los que tienen labia pausan, respiran y marcan cada frase. Temach style: “El que controla el ritmo, controla la interacción.” 2. MIRA A LOS OJOS, PERO SIN CARA DE NECESITADO. No es mirada asesina ni mirada de perrito. Es una mirada tranquila, corta, segura. Una morra siente la vibra de un hombre que está presente. 3. SONRISA LEVE, NATURAL, NO DE PAYASO. Una sonrisa ligera te hace ver confiado, no nervioso. Es la diferencia entre “estoy nervioso” y “la estoy pasando chido”. 4. NO EXPLIQUES DEMÁS. Los hombres sin labia hablan demasiado y justifican todo. Ejemplo de lo que NO se hace: “Hola, oye… es que… yo te quería hablar porque me pareciste… bueno… no sé si está raro…” Eso mata la vibra. Lo que SÍ: “Hola, ¿cómo estás?” “Me caíste bien desde que te vi.” Corto. Claro. Masculino. 5. HAZ OBSERVACIONES, NO PREGUNTAS TONTAS. En vez de: “¿Qué haces?” “¿Cómo estás?” “¿Qué cuentas?” Usa esto: “Te ves distraída hoy, ¿qué pasó?” “Eso que dijiste estuvo interesante.” “Tienes cara de que hoy sí dormiste.” Observación = Conversación más profunda y natural 6. HABLA COMO SI YA LA CONOCIERAS. No seas formal ni tieso. No digas: “Disculpe, ¿me puede decir…?” Dile así: “Ey, tú, ven tantito.” “A ver, cuéntame algo.” “¿Y tú qué onda?” Relajado, real, humano. 7. NO TE RÍAS TANTO. Los morros nerviosos se ríen de todo. Los hombres con labia solo sonríen y se ríen cuando quieren, no por pena. 8. CUENTA COSAS CORTAS PERO CON CALMA. Un güey con labia no dice historias largas de 7 minutos. Dice cosas así: “Ayer pasó algo gracioso, pero luego te cuento.” Y la morra se queda con curiosidad. Esa es labia. 9. NO LE DES TODA TU ATENCIÓN. Habla bien, con seguridad, PERO no seas su guardia de seguridad pegado a ella. Hablas, sonríes, dices tu comentario, y te vas con calma. Esa energía vale oro. 10. PRACTICA CON TODOS, NO SOLO CON MORRAS. La labia es social. Habla con: