Nuestro cerebro está diseñado para buscar atajos. Cuando vemos a alguien con un físico espectacular, inconscientemente asumimos que esa persona posee el conocimiento necesario para lograrlo. Es una falacia lógica (asumir que el resultado equivale a la competencia pedagógica), pero es muy potente. Las redes sociales monetizan la aspiración, no la educación. Es mucho más fácil vender una "transformación estética" (que se puede fotografiar y viralizar) que una "mejora metabólica o estructural" (que es silenciosa y requiere años