LOGOPAS LAVIDAA VOLVER AL CENTRO CUANDO SE SIENTE DEMASIADO
Un mensaje para la comunidad PAS. En esta Navidad, muchos de mis pacientes no dicen Navidad, dicen LAVIDAA. Y no es un error. Es una verdad corporal. Sus lenguas se hacen un lío, o su cerebro manda órdenes descolocadas, o les falta un trozo de paladar, o tiene un labio leporino, o un cáncer de mandíbula. Las Personas Altamente Sensibles (PAS) no siempre pronunciamos como dicta la fonología ortodoxa. A veces sentimos antes de articular. Nuestra piel, nuestra respiración y nuestro sistema nervioso perciben antes de que la palabra se ordene. Por eso, en ocasiones, la vida no se dice: se vive con eco, con repetición, con vibración. LAVIDAA. Los sensibles solemos movernos como veletas: buscamos novedad, estímulo, sentido… y después necesitamos regresar a nuestro centro. Ese ir y venir no es inestabilidad: es movimiento adaptativo. Es la forma en la que el sistema sensible regula su equilibrio interno. Desde ahí nació mi Método de Comunicación Radial (MECORA): un modelo donde las fuerzas centrífugas (salir al mundo) y centrípetas (volver a uno mismo) conviven en un equilibrio disonante, armónico y creativo. Como una onda sinusoidal. Como un movimiento de serpiente: flexible, continuo, vivo. Trabajo como logopeda con personas que no pueden expresar su mundo interno con “alta fidelidad”: dislálicos, disártricos, personas con Parkinson, personas dentro del espectro autista, personas con quistes emocionales de dolor no dicho. En ellos he aprendido que la comunicación no es solo sonido, es cuerpo, emoción, ritmo y sentido. Los PAS lo sabemos bien: preferimos sentir a pronunciar. Nuestra percepción es amplia, profunda, a veces abrumadora. Y en un mundo que valora la rapidez y la contundencia verbal, podemos llegar a dudar de nuestro valor por no sonar como “se supone” que hay que sonar. Yo misma pasé tiempo buscando excusas para ser lo que ya era, hasta que comprendí que la neurociencia que habitaba en mí —en el cerebro, en el alma y en el espíritu— no era menor, sino más compleja que mi sensibilidad y eso no era un obstáculo profesional, sino la clave de una intervención más eficaz, más humana y más precisa.