Muchas personas creen que la victoria ocurre cuando finalmente logran algo. Pero las verdaderas victorias comienzan mucho antes: el día en que tu mente deja de sabotearte, cuando decides romper patrones que te mantenían estancado y empiezas a actuar como alguien que ya no quiere sobrevivir, sino evolucionar.
El progreso no siempre se nota afuera de inmediato, porque primero transforma tu forma de pensar, de sentir y de verte a ti mismo. Y cuando eso cambia, toda tu realidad comienza a moverse en otra dirección.