Mi país tiembla. Mi país despide almas inocentes en medio de una tragedia. Mi país no duerme, porque miles de personas están ayudando a otros. Manos amigas llegan desde todos los rincones, y mi país, una vez más, demuestra que incluso en el dolor sabe unirse.
Hoy seguramente te estés preguntando: ¿cómo puedo ayudar a Venezuela? ¿Cómo puedo tender una mano a mis amigos venezolanos?
Y si hoy me haces esa pregunta, mi respuesta, desde lo más profundo de mi corazón de venezolana, sería esta:
Corre a abrazar a tu familia. ❤️
Llega temprano a casa estos días. Abraza a tus hijos. Diles cuánto los amas. No sigas dejando para después esos planes que tanto has postergado. Atrévete a vivir un poco más. A amar un poco más.
Claro que agradecemos cualquier donativo o ayuda. Dios te multiplique esa generosidad. 🙏🏻
Pero hoy escribo con un nudo en la garganta que solo quien ha sentido una tragedia de cerca puede comprender.
Solo les pedimos empatía.
Y a ti, que hoy tienes la bendición de tener a tu familia cerca, pregúntate: ¿qué estás esperando para ocuparte de lo verdaderamente importante?
Créeme… la muerte no avisa.
Y muchas veces, eso que creemos URGENTE 🚨 puede esperar.
Con amor,
Andre.