Muchas veces el problema no es solo qué comes… sino cómo lo comes.
Si comes muy rápido:
• llegas tarde a la saciedad
• comes más “sin darte cuenta”
• acabas con más pesadez y más ganas de seguir picando
Prueba hoy esto 💪
👉 Haz una pausa de 60 segundos a mitad del plato.
Deja los cubiertos.
Respira.
Y pregúntate: “¿Sigo con hambre o sigo por inercia?”
Parece una tontería, pero este gesto cambia muchísimo la relación con la comida.
No hace falta hacerlo perfecto.
Solo darte cuenta una vez ya suma 💚
¿Tú comes rápido, normal o eres de los que acaba el plato en 5 minutos?
Te leo.