Muchas veces decimos: “yo perdono, pero nunca olvido”.
Y sin darnos cuenta, ese “pero” revela algo importante.
El problema no es recordar.
El verdadero peso está en seguir cargando la emoción asociada al recuerdo.
Cuando una herida sana, el recuerdo pierde fuerza. Ya no gobierna el cuerpo, ni la emoción, ni las decisiones.
El perdón no es justificar, ni reconciliar, ni forzar nada. Es liberar energía para volver a uno mismo. Hoy te dejo esta pregunta para reflexionar, sin prisa:
¿Qué recuerdo ya no deseas seguir cargando?
Si sientes compartir, te leo con presencia.
Puedes escribir lo que resuene en ti, sin explicar de más, sin juzgarte. Este es un espacio seguro para expresar y observar.
En Herramientas del Ser iremos profundizando en este proceso de forma consciente, práctica y real.
Namasté 🙏✨
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