Durante años, el retail resolvió el tema del desperdicio de forma incómodamente simple:
Producto que caduca.
Producto que se tira.
Pérdida asumida.
Pero la Ley de Desperdicio Alimentario Española ha introducido un cambio silencioso en esa ecuación.
Porque ahora tirar producto ya no es la salida fácil.
Ahora hay que gestionarlo.
Lo que aparece en la foto es una de las respuestas operativas:
➡️ Bajadas de precio por consumo próximo.
A primera vista parece una simple promoción.
Pero en realidad es una herramienta de defensa del margen.
Es lógica quirúrgica, porque entre dos escenarios:
• Tirar producto → pérdida del 100%
• Vender con descuento → recuperar parte del coste
la segunda opción siempre fue la económicamente más racional.
El problema es que nadie la estaba ejecutando con disciplina.
Porque no había obligación.
Porque la merma estaba normalizada.
Porque era más fácil tirar que gestionar.
La ley no ha inventado la solución. Ha eliminado la excusa para no aplicarla.
Para el Retail no es un proyecto de sostenibilidad. Es un proyecto de rentabilidad.
Y esto tiene varias implicaciones interesantes:
-Gestión dinámica del precio.
La fecha de consumo se convierte en una variable comercial.
El precio ya no es fijo. Se mueve según el reloj.
-Más presión operativa en tienda.
Alguien tiene que identificar producto próximo a caducar, etiquetarlo, recolocarlo, darle visibilidad.
Y hacerlo a tiempo.
Si llegas tarde, ya no hay margen que rescatar.
-Impacto directo en la cuenta de resultados.
Porque cada unidad salvada con descuento es
menos merma, más recuperación de coste y mejor resultado de tienda.
La ley pretende reducir desperdicio.
Pero en el proceso está obligando a los Retailers a hacer algo que siempre deberían haber hecho:
Gestionar la merma como una variable estratégica.