No esperes a que todo esté perfecto para disfrutar a tu pareja. Dios también puede obrar en los procesos, en las conversaciones difíciles y en las pequeñas decisiones de cada día.
No permitan que la rutina les robe el privilegio de elegirse. Rían juntos, oren juntos y sigan construyendo la historia que un día soñaron.
Porque un matrimonio no se fortalece esperando días perfectos, sino aprendiendo a permanecer unidos en los días reales. ❤️🙏