Todo el mundo respira.
Eso no tiene ningún mérito.
Respirar bien ya es otra cosa.
Y la a mayoría no lo hace.
Y tampoco pasa nada hasta que empiezan los problemas que nadie sabe explicar del todo.
Duermes, pero no descansas.
Vas tirando, pero sin energía real.
La cabeza nunca se apaga del todo.
Entonces buscas soluciones. Como todo el mundo.
Y casi todas apuntan a lo mismo: más cosas, más técnicas, más ruido.
El Método AIRA no va de eso.
Aquí no venimos a entretenernos con bienestar. Ni a coleccionar hábitos.
Venimos a poner orden en la base.
La respiración.
La que usas ahora mismo.
La que determina cómo funciona tu cuerpo, aunque no te des cuenta.
Esto no es para curiosos ni para quien quiere “probar a ver”.
Es para quien ya ha entendido que, si lo básico falla, todo lo demás es maquillaje.
Dentro de Método AIRA no prometo milagros. Tampoco los necesitas.
Una cosa está clara, respirar bien no te hace especial.
Pero no hacerlo te deja por debajo de tu nivel.
Si esto te encaja, te espero dentro.