Cuando quiero impresionar a alguien, mi prioridad es hacer que se sienta cómoda y valorada: sin embargo, a veces caigo en el perfeccionismo y si algo no sale como planeé , pierdo esa conexión espontánea.Pero lo que he ido aprendiendo en a situación similar es que lo que realmente une es la autenticidad, no la perfección absoluta.