Una comunidad no debería girar solo alrededor de una persona.
Cuando todo depende de ti, el grupo se vuelve frágil…
pero cuando la motivación se reparte, la comunidad se vuelve imparable.
El secreto está en inspirar autonomía:
dar espacio para que los miembros también lideren, aporten, creen y motiven a otros.
Algunas ideas para lograrlo:
Invita a los miembros a compartir experiencias o aprendizajes semanales.
Destaca sus publicaciones o comentarios valiosos.
Crea micro-retos o dinámicas que no dependan de tu presencia constante.
Agradece públicamente las iniciativas espontáneas: eso refuerza el ejemplo.
Cuando las personas sienten que su aporte mueve algo en el grupo,
ya no esperan motivación: la generan.
Pregunta para hoy:
¿Qué podrías hacer esta semana para que tu comunidad se mantenga activa sin que tú tengas que impulsarla todo el tiempo?