Llevo unos días leyendo muchos posts aquí y hay un patrón que se repite más de lo que parece: casi todos estamos en ese punto incómodo entre “ya tengo algo” y “todavía no está claro del todo”.
Nombre, enfoque, oferta, comunidad, estructura… todo se va ajustando sobre la marcha.
A mí lo que más me está ayudando no es buscar la decisión perfecta, sino entender qué problema real quiero resolver y para quién, y construir desde ahí aunque no esté pulido. Cuando eso está claro, el resto (nombre, formato, precio) acaba cayendo por su propio peso.
Lo estamos viviendo también en un proyecto paralelo en el que estoy metido, Lateral Teams, donde trabajamos marketing e IA: hasta que no dejamos de hablar de “herramientas” y empezamos a hablar de resultados concretos, nada terminó de encajar. Mucho aprendizaje aplicable a comunidades también.
No sé si os pasa, pero cada vez veo más claro que esta fase no va de acelerar, sino de ordenar bien la base para que luego escalar no sea una huida hacia delante.
Curioso ver cómo leyendo a otros uno también se aclara a sí mismo.
Esta imagen resume muy bien cómo entiendo los proyectos que funcionan: primero claridad, luego estructura… y solo después, escala.