BAILANDO
A pesar de que peleamos, bailando es cómo nos entendemos, René
Estaos quietos. Siguen. He dicho que os estéis quietos. Siguen. ¡Que os estéis quietos! El todoterreno, madre al volante, hijos detrás, Ángel, Quique, peleando, niños de mamá de hoy y de siempre.
El todoterreno apenas circula diez manzanas envenenadas cuando madre se harta en la tercera manzana, se le atraganta la piel o la acidez de la tercera manzana, ¡he dicho que ya! le cruza la cara a quien pilla, Quique no entiende, sólo sabe que tiene el labio partido, la sangre por la comisura; sólo entiende la pérdida ipsofacta de la inocencia que, años después, treinta años después, tratará de recuperar, sentado, escribiendo estas palabras.
Llegan a casa de las clases particulares de verano. Es Miguel Ángel Blanco.
Y si la bondad, por qué no, es la ingenua comprensión de la nada.
La televisión encendida. Padre sentado con un cigarrillo, madre sentada con un cigarrillo, Ángel, primogénito, haciendo que fuma de una cañita azul.
Libertad sin ira, dicen. En la piscina comunitaria Quique juega con las manos pintadas de blanco a ser niño. Miguel Ángel Blanco juega a morirse. Asesinado por manos negras y blancas y de todos los espectros de colores, asesinado cobardemente tras un secuestro de meses, enjaulado como un pequeño gorrión al que le cortaron las alas para jugar con él macabramente.
Suena un tiro. La nuca de Miguel Ángel Blanco revienta. Su cuerpo yace como la primavera tras un otoño helado.
El 11 de Septiembre de 2001, unos 4 años, algo menos, después de la crónica nefasta de quienes buscaban la paz a través de la guerra, aviones se comen torres gemelas de un bocado. El niño Quique mira como si fuesen películas de aventuras, ficción pura, y se entretiene con apenas 9 años tras llegar del colegio. Las ve caer y sonríe. Qué bello, piensa. 2996 cadáveres: algunos saltando al vacío como garzas de alas rotas, algunos hirviendo en fuego, algunos corriendo tras alguien que grita y ahora se detiene y reza a Alá, a Mahoma, a Jesús, a los Astros. El niño Quique no reza mientras ve el film dantesco, sino que, como quien come palomitas, se le desorbitan los ojos ante el quijotesco y amable espectáculo visto desde el sofá, a unos Diez mil kilómetros. Bosteza, sale, corretea.
En la piscina se reúnen a reivindicar la paz: libertad sin ira, manos blancas pintando la pared de la piscina que colinda con las viviendas. Libertad. Sin ira. Esa utopía en la que aún cree el niño Quique inocente con apenas 7 años. 7 veces 7 tardaría en entender que ETA eran enemigos cercanos, violentos, sin espíritu más que el que Satanás y Yahvé colocaron en los adolescentes etarras que iban y venían a cambiar un mundo pero que no entendían bien cómo.
Y si la maldad, por qué no, es la ausencia de amor recibido o dado, sólo eso, no más que eso, ni un maldito milímetro más que eso.
El 14 de Julio de 2012 se descubrió que Dios ―o tal vez su contrario, aquel que uno se encuentra en cualquier espejo limpio de mentiras―, estructuró el Universo a través de partículas elementales que habitan en el Campo o prado de Higgs. El 13 de Julio de 2012 nada había cambiado para el noventa y nueve por ciento de una población entretenida, dispersa, veloz deambular sin ton ni son. Es este prado el que otorga masa a las partículas elementales. Sin este prado, o prau, no podríamos ser. No parece poca cosa. El 14, 15, 16 de Julio, seguíamos existiendo pero no sabíamos cómo aunque el hecho científico estuviese abierto a las gentes. Es que sin el prado no hubiese masa, y sin la masa, la aceleración de cada átomo que somos viajarían a una velocidad mayúscula; digamos, todo rincón del Universo sería un caldo de caos energético que vuela como un gorrión sin un ala. En The Goldmann Particle, el Nobel propuso una partícula casi imposible de encontrar. El 12 de Julio la hallaron en Suiza, con la ayuda sin propina de el Gran Colisionador de Hadrones. El 17, 18, 19, 20 de Julio de 2012 seguíamos sin saber que los protones, al romper en el vacío tras caminar a la velocidad de la luz, hacía el bello lienzo, el Miguel Ángel piadoso, apareciendo al bosón durante el instante de un instante. En 2026, enero, seguimos sin conocer que su materia es de aproximadamente 125 GeV/c, sea lo que sea GeV/c. 125. En el mundo astrológico, el 125 no es cualquier número, sino que el número 125 en numerología tiene un profundo significado espiritual, sino que se sinergia el 1 ―inicio, éxito―, el 2 ―cooperación, equilibrio― y el 5 ―libertad y prados abiertos a nuevas experiencias―, para dar el 125, que propone actuar con confianza emerssiana y optimismo. El 14 de enero de 2026, seguimos ignorando que la partícula de Dios no tiene rotación cuántica, que es única en su especie por ello, que el universo subatómico se basa en esas leyes bocinas, en esos prados sin lindes y que, si el campo cambiase su estética y fondo, estaríamos ante un falso vacío, que necesariamente debería hacernos reescribir las leyes de la física. Y tal vez allí, en esa escritura, no fuese necesario nucas reventadas o aviones atragantándose de torres donde el hombre aún, hoy día, grita justicia sin que nadie, tampoco, lo escuche.
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Enrique Barrera Bernal
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BAILANDO
Enrique Barrera Bernal
skool.com/enrique-barrera-bernal-8949
Nice to greet you all. For me, this community is fundamental in work-related matters of content creation.Greetings and have a good day.
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