La práctica del Tao nos posibilita estar más plenamente conectadas a la vida, solo desde allí recuperamos la soberanía sobre nuestro propio camino, volviéndonos creadoras de nuestras manifestaciones. La clave está en permitirnos sentir, en conectar con el placer y el gozo de estar vivas... y la manera es habitar nuestro cuerpo, todo nuestro cuerpo en presencia, amar a cada parte de nuestro cuerpo en inocencia, entendiendo sus necesidadews, nutriéndolo con aquello que lo vitalice, reconectando con la naturaleza y moviéndolo, el movimiento es fundamental...