En cualquier entorno hay información relevante y distracciones, y la habilidad clave está en distinguir qué elementos aportan valor real y cuáles solo generan confusión
Tomar decisiones con mayor claridad no significa hacerlo más rápido, sino reducir el ruido interno y externo que interfiere en la evaluación real de las opciones disponibles
Las decisiones no ocurren aisladas, forman parte de una estructura que puede facilitar o dificultar elecciones futuras dependiendo de cómo esté diseñada