Cada decisión financiera tiene un efecto acumulativo. El problema es que ese efecto no se ve inmediatamente, por eso la mayoría lo subestima.
Un gasto impulsivo hoy no parece grave. Pero repetido durante meses, se convierte en estancamiento.
Un pequeño ahorro hoy parece irrelevante. Pero repetido durante años, se convierte en libertad.
No es el monto, es la dirección.