Ricardo y yo nos conocemos porque somos amigos de la misma ciudad.
Cuando coincidimos con grupos de amigos, siempre nos pasa lo mismo: acabamos saliéndonos de la conversación normal y nos ponemos a hablar de negocio, contenido, ventas y crecimiento.
Yo le hago preguntas, le cuento mis dudas, y él me responde de manera totalmente genuina, con una pasión brutal por ayudarme a muerte.
Se nota que no lo hace por quedar bien. Le nace. Y eso, para mí, dice mucho de él.