Creemos que cuanto más fuerte sujetemos nuestros deseos, más rápido se cumplirán, pero en el mundo de la energía, el exceso de control es la confirmación de tu desconfianza. Cada vez que intentas forzar el "cómo" y el "cuándo", te alejas de la calma necesaria para que lo nuevo se manifieste.
El desapego no es rendirse ni dejar de desear; es tener la certeza de que ya has hecho tu parte y ahora permites que la vida haga la suya. Es vivir sabiendo que todo llega cuando tiene que llegar y que nada que sea verdaderamente tuyo puede perderse.
Quien camina con calma siempre llega más lejos que quien corre con miedo. La prisa es el lenguaje de la falta; la paz es el lenguaje de quien ya se siente victoriosa/o.