Hola, quiero compartir mi testimonio de cómo fue iniciar este reto de 21 días.
Comencé el reto el 15/12/2025, hace muy poquito, y estaba llena de ansiedad y desesperación. Lloraba constantemente pensando en que mi PE regresara para Navidad o Año Nuevo. De verdad sentía que me iba a morir de tristeza si no llegaba en esas fechas tan importantes, sobre todo por ser cierre de año.
Aun así, decidí enfocarme en mí, priorizarme, elevar mi autoconcepto y realizar cada día las manifestaciones que se indicaban en el reto. No fue fácil. Avancé con miedo, con dudas, preguntándome si realmente habría algún resultado.
En esos primeros días hice un compromiso conmigo misma y con Dios: no mirar atrás, no llorar más, soltar y confiar. Decidí dejar que Dios se encargue del cómo y del cuándo. Yo no podía hacerlo, pero para Dios no hay imposibles. Mi enfoque pasó a ser mi paz interior, mi tranquilidad y mi amor propio. Y así, con miedo y todo, seguí avanzando.
Mi PE no llegó en Navidad ni en Año Nuevo, pero lo que sí llegó fue algo mucho más grande: una paz infinita que sobrepasa todo entendimiento. Le dije a Dios: gracias, porque pensé que no resistiría esas fechas y, sin embargo, fueron de los días más bonitos que pasé con mis padres y hermanos.
Había una voz interna que me decía:
”¿Ves que sí pudiste? Ten paciencia. Eres capaz de lograr todo lo que te propongas. Déjamelo a mí, yo haré lo imposible. Sigue confiando en mí.”
Ahí entendí que la fe puesta en Dios, confiar en mis capacidades y creer en mí misma forman parte de mi proceso y del milagro que vendrá. Ya no vivo con la desesperación de si llega mañana o pasado. Eso se transformó en esperanza y fe activa. Ya no lloro, ya no estoy ansiosa.
Al inicio pensaba que Dios me estaba castigando, pero no era así. Dios me estaba transformando, reconstruyendo y reorganizando por dentro.
Hago mis meditaciones en la mañana o en la noche, repito mis manifestaciones constantemente y todo eso, sumado a mi fe en Dios, me ha traído mucha felicidad. Incluso las personas me dicen: “Te veo contenta, tranquila”, y hasta yo misma me asombro —jajaja— de lo que fui capaz.
Si tú recién estás empezando, no te desanimes. Haz tu parte y Dios hará la suya. Priorízate. Recuerda siempre: somos hijas de Dios. No estás sola. Esta comunidad está aquí para abrazarte y recordarte que lo estás haciendo bien.
Habrá momentos de desánimo, pero háblate, recuérdate que nada ni nadie tiene control sobre ti y no les des cabida.
El proceso no termina en 21 días; todo depende de ti. Como muchas, sigo en fe, tranquila y enfocada en mi amor propio, pero con la certeza de que Dios cumplirá su promesa, incluso más de lo que he pedido.
✨ Somos grandes manifestadoras de milagros.
✨ Confía.
✨ Muchas bendiciones.