Aún me encuentro “recomponiéndome” de la primera sesión que he tenido con Emil. No llegaba a la sesión con muchas dudas sino con la mente sobre analizándolo todo. Básicamente mi mente es así día a dia. Después de la sesión tengo foco, muchas ganas de hacer cosas pero con la mente vacía, vacía de esa vocecilla que me acompañaba. Me permito esta coherencia entre cuerpo y mente y que esta sensación de sentirme suficiente sea visible en mi día a día.