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Galicia está dando pasos significativos hacia la digitalización de su sector primario con la puesta en marcha de PRECIGAL. Este ambicioso proyecto de investigación y desarrollo, presentado recientemente en el Campus de Ourense, busca transformar la gestión de cultivos estratégicos como el maíz, la patata y el viñedo mediante el uso de tecnologías de vanguardia.
La iniciativa reúne a un consorcio de seis empresas gallegas, la Universidad de Vigo y el Centro Tecnológico de la Carne, con el respaldo de la Axencia Galega de Innovación. El núcleo del proyecto es la creación de una plataforma digital inteligente que unifica herramientas que hasta ahora operaban de forma aislada, tales como sensores IoT, imágenes satelitales y algoritmos de inteligencia artificial.
El objetivo final es proporcionar recomendaciones en tiempo real a los agricultores para mejorar el rendimiento de sus parcelas, optimizar el uso de agua y fertilizantes y minimizar el impacto ambiental. Con un presupuesto superior al millón de euros y un horizonte de ejecución hasta 2028, PRECIGAL representa un esfuerzo coordinado por modernizar las explotaciones agrarias gallegas, haciéndolas más competitivas y sostenibles en un entorno cada vez más tecnológico.
¿Qué es PRECIGAL y cómo funciona la tecnología en el campo?
El proyecto PRECIGAL es una iniciativa técnica que se centra en la agricultura de precisión, un concepto que utiliza la observación y la respuesta a la variabilidad de los cultivos para mejorar la eficiencia. Su principal objetivo es el desarrollo de una plataforma digital modular y escalable. Esta herramienta no es solo un repositorio de datos, sino un sistema capaz de integrar información de múltiples fuentes para convertirla en conocimiento práctico para el agricultor.
Para lograrlo, el sistema se apoya en tres pilares tecnológicos fundamentales. En primer lugar, la red de sensores IoT (Internet de las Cosas) instalados directamente en el suelo, en la propia planta y en estaciones climáticas locales. Estos dispositivos miden variables críticas como la humedad, la temperatura y el estado fisiológico del cultivo de manera constante.
En segundo lugar, se incorporan imágenes captadas por drones y satélites que ofrecen una visión global y detallada de la salud de las plantaciones. Finalmente, toda esta información es procesada mediante algoritmos de inteligencia artificial y modelos de aprendizaje automático. Estos sistemas analizan los datos históricos y actuales para emitir alertas y recomendaciones automatizadas que se adaptan a las necesidades específicas de cada parcela y tipo de cultivo.
La plataforma está diseñada para ser flexible, atendiendo a las características fenológicas y fisiológicas de tres productos fundamentales para la economía gallega: el maíz, la patata y el viñedo. Al unificar tecnologías que habitualmente funcionan de manera independiente, se busca eliminar la fragmentación de la información y facilitar una gestión mucho más técnica y precisa.
¿Por qué importa la integración tecnológica y qué cambia para el agricultor?
La importancia de esta iniciativa radica en la capacidad de transformar la toma de decisiones, pasando de basarse en estimaciones generales a apoyarse en datos objetivos y específicos. Actualmente, muchos procesos agrícolas dependen de calendarios fijos o de la inspección visual periódica, lo que puede llevar a un uso ineficiente de los recursos.
Con la implementación de este ecosistema digital, se esperan cambios operativos directos en el día a día de las explotaciones:
  • Optimización de recursos hídricos y nutrientes: El sistema permite aplicar agua y fertilizantes únicamente cuando y donde la planta realmente lo necesita, evitando el desperdicio.
  • Control fitosanitario preciso: Mediante el uso de drones y robots terrestres, se puede monitorizar la aparición de plagas o enfermedades de forma temprana, permitiendo tratamientos localizados que reducen el uso de productos químicos.
  • Mejora del rendimiento productivo: Al ajustar las condiciones de cultivo de forma continua, se busca maximizar la calidad y cantidad de la cosecha final.
  • Reducción del impacto ambiental: Una agricultura más eficiente conlleva una menor huella ecológica, algo vital para la sostenibilidad a largo plazo del entorno rural.
Además, el proyecto contempla la validación práctica de todas estas herramientas en explotaciones agrícolas reales. Esto garantiza que las soluciones propuestas no se queden en el laboratorio, sino que se prueben en condiciones de campo, analizando aspectos como la eficiencia de los drones para la aplicación de productos bajo la normativa vigente.
Un esfuerzo conjunto con base en Ourense y respaldo europeo
La génesis de PRECIGAL se encuentra en el Campus de Ourense de la Universidad de Vigo, donde recientemente se celebró la jornada de lanzamiento. El proyecto está liderado por la empresa Sertogal y cuenta con la participación de un consorcio diversificado que incluye a Veiga Bella (Ramón do Casar), Innebo Enxeñaría, Azul y Verde Consultoría, Comercial Agrícola Guerra y el agricultor Avelino Santana García.
Desde el punto de vista científico, el soporte técnico lo proporcionan el grupo Aerolab del Instituto de Física, Computación y Ciencia Aeroespacial (IFCAE) de la universidad viguesa y el Centro Tecnológico de la Carne (CETECA). Esta colaboración entre el sector académico y el tejido empresarial es clave para integrar el conocimiento agronómico con las capacidades de computación avanzada.
La financiación del proyecto, que supera los 1.000.000 de euros, proviene de la convocatoria Nexos de la Axencia Galega de Innovación (GAIN) de la Xunta de Galicia. Además, cuenta con el cofinanciamiento de la Unión Europea a través del fondo Feader (2021-2027), lo que subraya la alineación de esta iniciativa con las políticas europeas de transformación digital y fabricación avanzada en el sector primario.
El desarrollo de las actividades se extenderá hasta septiembre de 2028. Durante este periodo, no solo se crearán las herramientas tecnológicas, sino que se llevará a cabo un programa de transferencia de conocimiento para que los profesionales del sector puedan adoptar estas innovaciones de manera efectiva.
El futuro de la agricultura: un campo conectado
¿Qué significa esto para el futuro del sector? PRECIGAL no es solo una colección de robots y sensores, sino un modelo de cómo la tecnología puede servir de puente para asegurar el relevo generacional y la competitividad en el campo. Al modernizar las tareas más tradicionales y reducir la incertidumbre climática mediante el análisis de datos, la actividad agraria se vuelve más atractiva y viable económicamente.
Lo que viene ahora es una fase intensiva de desarrollo y pruebas en parcelas reales, donde la inteligencia artificial demostrará si puede ser el mejor aliado del agricultor gallego. La tendencia es clara: el campo del mañana será un ecosistema conectado donde la información será tan valiosa como la propia tierra.
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Francisco Paulino
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La ciencia abraza al talento práctico, no coarta la diversión ni obliga a acartonarse. Lo humano prevalece a lo artificial al gestionar conocimiento.
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