Quiero compartirles algo que me pareció muy interesante de la charla de Mario Alonso Puig es cómo distingue entre la ciencia y las creencias cuando habla de la meditación. Entonces algo que ha tomado mucho tiempo entender en la sociedad es que la meditación estuvo asociada a tradiciones como el budismo, el zen o el taoísmo, lo que llevó a muchas personas a verla como algo exclusivamente espiritual o incluso incompatible con su fe. Sin embargo, hoy la ciencia ha podido estudiar sus efectos y mostrar beneficios en la reducción del estrés, la regulación emocional, la atención y el bienestar general. Pero más allá de la ciencia y más allá de las creencias, hubo algo que resonó profundamente en mí: vivimos rodeados de ruido. Y ese RUIDO externo, con tantas exigencias, noticias, opiniones y distracciones. Y ruido interno, con nuestros miedos, preocupaciones, culpas y pensamientos constantes.
Entonces quizás por eso el silencio se ha vuelto tan incómodo para muchas personas. Por eso personalmente, no veo la meditación como una forma de alejarme de Dios, sino como una oportunidad para acercarme más. Como un espacio para aquietar la mente, observar sin juzgar y escuchar aquello que el ruido cotidiano no me permite escuchar. Porque meditar no es dejar la mente en blanco, es aprender a observar los pensamientos sin convertirnos en ellos, es poder recordar que no somos nuestras preocupaciones o nuestros miedos, ni tampoco nuestras heridas.
Y hoy la ciencia puede explicar qué ocurre en nuestro cerebro cuando meditamos.
La fe puede dar sentido a lo que experimentamos en ese silencio. Y tal vez no se trate de elegir entre una cosa u otra. Tal vez se trate simplemente de hacer una pausa, respirar y volver a encontrarnos con nosotros mismos y con Dios.
🌿 ¿Hace cuánto no te regalas unos minutos de verdadero silencio?
Aquí les dejo el video para que lo disfruten tanto como yo ❤️🫂