No tengas miedo de avanzar
El miedo no aparece porque estés haciendo algo mal.
Aparece porque estás saliendo de lo conocido.
Avanzar da miedo porque implica dejar versiones antiguas de ti, soltar certezas falsas y aceptar que no todo estará bajo control. Y eso incomoda. Pero quedarse quieta por miedo también tiene un costo: el estancamiento, la frustración y la sensación de estar traicionándote poco a poco.
No esperes a “sentirte lista”.
La mayoría de las veces, la claridad llega después del primer paso, no antes.
Avanzar no significa no tener dudas.
Significa moverte a pesar de ellas.
Cada paso que das —aunque sea pequeño— te fortalece. Te enseña. Te ajusta el rumbo. Lo único que realmente te detiene no es el error, es la decisión de no intentarlo.
Si hoy sientes miedo, míralo con honestidad y sigue.
Porque del otro lado del miedo casi siempre está la vida que estás buscando.