Cada día siento más fuerza en estos espacios. Más presencia. Más verdad. Más vida.
Respirar juntos, cantar juntos, guardar silencio juntos y reconocernos a través de nuestras experiencias se ha convertido en uno de los regalos más valiosos de este camino.
Hoy, mientras cantábamos el mantra Sham, sentí con mucha claridad algo que vengo confirmando desde hace tiempo: el propósito no es un lugar al que llegamos, es una forma de habitar cada paso que damos.
Y qué privilegio poder recorrer este sendero acompañado por ustedes.
Gracias por su presencia.
Gracias por su apertura.
Gracias por sostener esta frecuencia.