Mi sobrina María estaba en un campamento en el Valle del Tiétar cuando empezó el incendio de Burgohondo. Aunque durante dos noches veían las llamas coronar la sierra, aun no sentían el peligro cerca.
Cuando se declaró la emergencia nacional ante la posibilidad de que el incendio de la sierra oeste de Madrid se uniera al de Ávila, los padres decidieron ir a recoger a sus peques. Durante esa noche el viento cambió y a la mañana siguiente evacuaron los pueblos de alrededor. Y el fuego penetró en el campamento.
El verano anterior el humo del incendio de las 5 Villas atravesó el Puerto del Pico camino de la cara norte de Gredos y llegó a su campamento el mismo día que lo clausuraban. Y hace dos veranos el fuego también alumbró las noches de campamento también por Gredos.
Cada verano el fuego me incendia el alma de tristeza por tanta vida y belleza que se esfuma. El pasado llovió cenizas en mi patio. Afortunadamente el fuego no saltó las lindes del pueblo.
Puedo imaginarme el dolor de las personas que han visto arder sus casas, sus fincas, su cosecha, su ganado, sus negocios...
Ahora toca reconstruir y resurgir. Y prevenir.
Dicen los expertos que estos y otros muchos incendios se podrían haber evitado, o al menos minimizado, con labores de prevención.
Aunque los incendios ya estás controlados, unas llamas invisibles siguen avanzando: las que devoran negocios por la falta de internet. Porque también se quemó infraestructura de telecomunicaciones.
Ya llevo cuatro años en Gredos trabajando online. Tener un negocio digital me permite vivir en plena naturaleza o desde cualquier lugar. Afortunadamente he encontrado un coworking cercano con wifi disponible.
Lo cierto es que el viento puede cambiar en cualquier momento y avivar una pequeña crisis que incendie sectores y arrase empresas.
Mira alrededor. Los incendios financieros y políticos se ven cada vez más cerca.
Nos esperes a tenerlos encima para prevenir. Porque si esos incendios se unen a las pequeñas hogueras que tienes en tu empresa, el resultado es devastador.
Ya he vivido varios de estos incendios económicos. Y he aprendido a resurgir de mis cenizas, a preparar cortafuegos y a tener siempre un plan B.
Y tú, ¿tienes un plan B o un cortafuegos para tu negocio?Si no es así, escríbeme y reserva una sesión de exploración conmigo sin coste y te diré cómo puedo ayudarte a detectar hogueras y a prevenir o minimizar fuegos en tu empresa para que no incendien tu vida.
Nota: La foto es del incendio del verano pasado tomada desde Arenas de San Pedro