Hay inicios que no llegan con fuerza,
sino con silencio.
No traen entusiasmo desbordado,
traen dirección.
El error común es esperar sentir algo grande
para empezar algo verdadero.
Pero la vida no siempre avisa con emoción;
a veces solo abre una puerta
y espera que tengas la claridad de cruzarla.
Febrero no exige promesas.
Exige presencia.
No se trata de hacerlo todo distinto,
sino de hacerlo un poco más consciente.
El camino no cambia de golpe.
Cambia cuando dejas de caminar dormido.